Como gusano, mi existencia era anodina, pero con ganas de obtener reconocimiento universal: soñaba con ver mi nombre en los libros de historia de Lombrizandia. Mi deseo era convertirme en un gusano-star. Por eso, decidí introducirme en aquella manzana y roer la parte superior para provocar su caída sobre la cabeza de Isaac Newton, un humano que a menudo se cobijaba bajo el árbol para descansar y filosofar en voz alta.
Pero escogí la manzana equivocada. Y acabé en el
interior de la fruta colocada sobre la cabeza del hijo de Guillermo Tell.

3 comentarios:
jajaja que buena historia! aunque guillermo tell ocurrio antes que newton, ejem... ;) Ready for tonight?
pero cuando vas a actualizar el blog? ¬¬
Jajaja Si, tienes razón. Pero queda gracioso.
Espero que pronto, pero me cuesta elegir una narración que me convenza.
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