sábado, 23 de abril de 2011

¿ÁRBOL, SERPIENTE O LIBÉLULA?

Mientras, me estoy preguntando qué soy. 
No lo sé todavía;
dudo entre árbol, serpiente o libélula.

Mi cuaderno de notas se revela y me incita a establecer, vanamente, alguna hipótesis. A plantearme dudas sobre lo establecido... Durante el tiempo en que, sobre los senderos de mi tierra agrietada, sigo los vestigios de unos pasos que se alejan; de unos rastros que aún humean por el aguacero pasado. Pongamos por ejemplo que escucho un silencio mendigo. Benigno. Una especie de felicidad objetiva, encaramándose hacia mí casa; trescientos metros más allá, elevada entre el límite del mar y el viento del Norte; refugio de las aves, de los lagartos, de mariposas y de pensamientos. Es el cobijo del deseo y el útero del exilio. Al fondo, los reflejos del mirador van forjando miradas lascivas y miradas expectantes. Ante mí, las aguas encrespadas ejercen su tiranía borrando las huellas...
Hay casas que se enraízan, suspendidas en el aire, y que acumulan un enorme montón de objetos inverosímiles e inútiles. Son casas con raíces aéreas que van trepando, mientras los días pasan; y que suben al ápice en dirección a las nebulosas y a despecho de los dioses. Hay casas adosadas como castillos inexpugnables que se alzan intemporales formando parte del paisaje, como víboras de hormigón, decorando las montañas y unos cielos frágiles. Otras que se zambullen en el agua, haciendo piruetas sobre lo insólito. Algunas, incluso, se reflejan en la niebla. Y casas vacías, que tienen la virtud de despertar los sueños. El vacío de una casa, es una propiedad paradójica de la plenitud, con alma sin piel y una piel sin alma: el abrigo de la nada y de la paradoja.
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Tarde o temprano nos enteramos de las cosas que pasan, de las cosas que queremos, de la casa que tenemos... Y escribimos para que nuestros pensamientos no se pierdan para siempre. Pues no se puede hacer de otro modo si se quiere "conservar el tiempo": nuestro universo particular, intimista, visto a través del objetivo de una memoria imperfecta.
Pero siempre estamos, en casa, mirándonos. Nos levantamos y tanteamos los días, mientras escribimos con humo las paredes. Y aún dudamos entre crujiente de huevo con puré de sobrasada y miel de caviar de trucha y foie a la plancha, con piña caramelizada con reducción de Oporto o en desvelarnos y admitir que somos metáfora del vacío.

sábado, 16 de abril de 2011

LA DEDICATORIA

 

Justiniano pasaba todos los ratos libres que tenía en las librerías. Allí se sentía a gusto por satisfacer su necesidad: leer atentamente los títulos de los libros expuestos y las reseñas correspondientes. Era como una manía que arrastraba desde hacía un tiempo. La época de lector empedernido quedaba atrás; ahora, se dedicaba a escribir por las noches. De día se alimentaba hojeando libros y acaparando ideas con sólo leer la inmensidad de títulos que tenía a su alcance. Tan sólo respiraba libros y despreciaba el contacto humano.
Un día, Martina, la vendedora de la librería que más frecuentaba Justiniano no pudo resistir su curiosidad y le dijo:
- ¡Perdone, señor! hace un tiempo que lo observo y veo que le gusta pasar largos ratos tomando nota de los títulos de los libros. ¿Quizás necesita alguna ayuda?
Justiniano, ni se había dado cuenta de que la joven trabajaba en aquella librería, ni tampoco era consciente del tiempo que empleaba tomando notas. Estaba tan ensimismado que parecía ajeno a toda realidad. De entrada se extrañó ante aquella pregunta tan directa, pero al cabo de unos segundos intentó reaccionar para salir del mal trance que estaba pasando. Justiniano llevaba mucho tiempo sin hablar con nadie por mantenerse encerrado en su mundo imaginario. De pequeño leía libros de ciencia-ficción y aún seguía cavilando sobre la misma temática. A pesar de la edad, que debería rozar los setenta, y su aspecto desangelado, se le veía despistado e inocente. Acostumbrado a no hablar apenas con nadie y expresándose nervioso, responder a Martina le supuso un cierto esfuerzo. Sabía que no había que dar ninguna explicación sobre sus actos pero se dispuso a contestar aquella chica tan amable.
- Mire, es que vengo a inspirarme para encontrar un título a la novela que acabo de escribir. Me ha costado unos años terminarla y ya he cambiado el título infinidad de veces. ¡Bueno! varias veces.
-Pues, no se preocupe. Tengo una idea: usted me deja su original para leerlo en casa y yo le sugiero algún título. ¿Qué le parece?
Justiniano no salía de su asombro al comprobar la amabilidad de Martina. No sabía qué contestar. Era una situación desconocida y un poco incómoda. Finalmente, ante aquellos ojos divinos que esperaban una respuesta reaccionó.
- Pienso que ya no hace falta que le deje mi original; de todas formas le agradezco su interés. Muchas gracias señorita Martina (Acababa de leer su nombre en la tarjeta que colgaba del pecho izquierdo) Esta situación dejó a la joven sorprendida. 
Pasó el tiempo, y  aquel hombre nunca más  pasó por la librería. Martina,  sin saber por qué, se mostraba cada día más preocupada. Pero de repente un día vio una partida de libros con la foto de aquel personaje tan misterioso. ¡Era él! Empezó a leer el libro por su título: "Ojos negros" Y sin poderlo evitar, se emocionó cuando leyó la dedicatoria: "A Martina, con todo mi agradecimiento. Justiniano"

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Amabilidad. Es difícil ser amable, más que inteligente. La inteligencia es un don y la amabilidad es una elección. Los dones son mucho más fáciles, al fin y al cabo, nos vienen dados. Las elecciones pueden ser mucho más difíciles. Uno mismo puede seducirse con sus dones si no va con cuidado, y si lo hace, probablemente será en detrimento de sus elecciones.

En el diccionario, la amabilidad la define como “calidad de amable”; y una persona amable: como la que “por su actitud afable, complaciente y afectuosa es digna de ser amada”.
La amabilidad es la manera más sencilla, delicada y tierna de hacer realidad un amor maduro y universal, libre de exclusivismos. Ese amor que dice: “te necesito porque te amo” y no “te amo porque te necesito”. Es entonces cuando la amabilidad se convierte en una constante, porque el comportarse de manera complaciente y afectuosa con los demás y sentir su felicidad es lo mismo que sentir la propia alegría compartida. La amabilidad es un claro exponente de madurez y de grandeza de espíritu.

Mi convicción, es que son pocos los rasgos de nuestro carácter que cambian con los años, en todo caso, son sólo las ideologías, los gustos y algún rasgo de la escala de valores que pueden sufrir variaciones con el tiempo.
La amabilidad es uno de esos valores que se ve de diferente manera según la etapa de la vida. A los veinte, treinta, e incluso cuarenta, la presencia de la amabilidad se suele tener "arrinconadilla"; uno se fija más en la apariencia externa de los otros, en sus habilidades, en su simpatía, inteligencia o talento para hacer una determinada actividad. Una vez has llegado a la madurez, que para mí está por encima de los cuarenta, sí hay un reconocimiento explícito de esta característica. Todos podemos ser «amables» en ocasiones y por diversos y hasta oscuros fines, pero no es a esta «amabilidad» de conveniencia a la que me refiero, sino a la amabilidad como «valor», como disponibilidad permanente, libremente asumida y ejercida

 La amabilidad aligera, calma miedos y dolores.
La amabilidad humaniza, aproxima y da confianza.
La amabilidad es un lenguaje que:
el ciego ve; el sordo oye;
el que sufre espera y necesita;
y los ignorantes entienden.

miércoles, 13 de abril de 2011

CON LO LINDA QUE ES LA VIDA!!... EN QUE LA HABÉIS CONVERTÍO!!!

 
 
Ojos de Brujo es un proyecto que nació en Barcelona en 1996 después de reunirse en jam sessions con varios músicos de la escena del momento. El grupo combina  el flamenco y la rumba catalana con el hip-hop en un sonido que ellos llaman "Flamenkillo". El vídeo fue premiado, con el 2º Premio, en el 1r. Festival de Videoclips Independientes de L’Hospitalet.

Fue durante estas sesiones que conforman las canciones de su álbum debut, Vengue, en 1999. Se publica, además de España, en otros países como Bélgica, Holanda, Francia, Italia y Alemania, su promoción en festivales de toda Europa. El boca a boca juega un papel vital en la difusión del disco, del que se vendieron cuarenta mil ejemplares, de los cuales veinte mil en los primeros ocho meses de su lanzamiento.
En 2001 rompió su contrato con su compañía discográfica Edel, decidió autogestionarse y empezar la gira Abriendo Puertas en toda España. El álbum, BARI,  fue lanzado en 2002, y producido por La Fábrica de Colores: un sello que los mismos músicos crean y gestionan la producción y edición de su propio trabajo. Este disco será la señal para su salida definitiva en el plano internacional y dará lugar a la gira de promoción de festivales en México, Canadá, Japón, Colombia, Marruecos, Hungría, Francia, Alemania, Holanda e Italia entre otros países.
 

TIEMPO DE SOLEA
Rodeá de tanta gente y yo me siento tan sola
Mi corazón es como una bomba pum pum!!! Una bomba
De relojería fina a punto de estallar
Extranjera y con papela caducá
No hay son ni guaguancó que me consuele
El tiempo es de soleá y a mi me duele
Voy por la calle y escuchando los quejíos
El futuro en cada esquina pende de un hilo
Y entre apretones de manos se juegan el destino
De la tierra y de los seres que en ella vivimos
No conocen el respeto, les sigue un oscuro sino
Con lo linda que es la vida!! En que la habéis convertío!!!
La situación tiene danger, mucho danger
Siempre prisa por llegar a ninguna parte
La situación tiene danger, mucho danger, mucho danger!!!
Por la calle balas perdías, ¡críos y crías van!
Equilibrio en la cuerda floja, ¡se me para la vida!
De ver tanto sufrimiento, de ver tanto delirio
A mi me quita el sentío, voy con el pecho partío
No hay son ni guaguancó que me consuele
El tiempo es de soleá y a mi me duele
Voy por la calle y escuchando los quejíos
El futuro en cada esquina pende de un hilo...
Detrás de las cuatro paredes por el callejón de atrás
Soleás y martinetes las cartas están marcás
Detrás de las cuatro paredes por el callejón de atrás
Tiros y tiros van!! Tiros y tiros van!! Van!!
Aquí un poquillo de jiphip flamenquillo
Pa toas las quillas, pa tós los quillos
Aquí un poquillo de jiphop flamenquillo
Pa que te metas por la vena cosa rica chica sí!!!

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jueves, 7 de abril de 2011

CANTO DE AÑORANZA

 
Aunque solo fuese
para ver la claridad de tus ojos mirando al mar.
Aunque solo fuese
para sentir el roce de tu presencia.
Aunque solo fuese
  para decirnos de nuevo adiós, serenamente.

Aunque solo fuese
por el suave deslizar de un tiempo perdido a tu lado.
Aunque solo fuese
para recorrer juntas el bello jardín de tu pasado.
Aunque solo fuese
para que sintieses cómo te añoro.
Aunque solo fuese
para reír juntas la muerte.

Aunque solo fuese
para decirnos de nuevo adiós, serenamente.
Aunque solo fuese
para que sintieses cómo te añoro.
Aunque solo fuese
para reír juntas la muerte.

(A mi madre)

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Fantástica canción de Luis Llach, acompañado de Maria del Mar Bonet y Marina Rosell.

domingo, 3 de abril de 2011

EL CUADRO

  
Aquel cuadro iluminado, colgado en la parte central de una inmensa pared pintada de negro de aquella galería de moda, no era la única obra de esa exposición, pero si la de mayor formato, la más conocida y la que sobresalía del resto. Su autor, una firma ya reconocida, era un buen reclamo para persuadir la atención de unos hipotéticos compradores y los críticos de arte y representantes de los medios de comunicación escrita y audiovisual.
La inauguración, se inició con unas palabras protocolarias de presentación del artista y el agradecimiento de éste a los asistentes. Seguidamente, el vernissage transcurrió  tal y como se había previsto: mucha gente, muy diversa y, como suele ser habitual, cuantiosa hipocresía verbal y abundante petulancia.
Poco a poco se fueron formando grupitos reducidos: unos mirando y comentando las obras expuestas, otros en torno a las mesitas eligiendo y comiendo, la mayoría con discreción, aquellas delicatessen del aperitivo; otros asediaban al autor para saludarle, felicitarle -como establece el protocolo no escrito de este tipo de actos sociales- y expresarle su opinión, siempre elogiosa, claro. Todos, son los más entendidos, los más expertos, los que pontifican… pero siempre, con una mano ocupada en sostener la copa de cava, haciendo un traguito de vez en cuando como marcando el tempo de la conversación.
El cuadro, inmenso, era una superficie monocromática resultante de una mezcla entre un "rose portrait" y un "jaune lumière", con un tratamiento plano de la pintura, sin matices, sin formas, sin manchas. Liso y casi inmaculado. Había, sin embargo, una minúscula mácula situada en el lado izquierdo (mirando la obra), al lado de la escuadra a la parte de abajo. Una sola palabra manuscrita en negro: "iluso"
Lógicamente, la palabra y la obra en general, fueron objeto de todo tipo de comentarios y de un montón de suposiciones e interpretaciones por parte de las preclaras mentes allí presentes. Que si quería simbolizar esto o aquello... Que si era una metáfora sobre no se sabe bien de que... Cualquier opinión adquiría enseguida una dimensión filosófica o, incluso, bordeaba la metafísica. Porque, como ya es sabido, hay una general predisposición a hacer difícil lo fácil. La sencillez y la simplicidad no son conceptos con valor añadido. Por costumbre, hay que complicarlo todo para que algunos prohombres puedan lucirse jactándose de su pretendida cultura y sabiduría.
El autor, sonreía con disimulada ironía; lo hacía como suelen hacerlo los políticos, ni confirmaba ni desmentía. Sonreía por lo que oía decir y comentar, pero sobre todo, sonreía pensando: "¡Ilusos!..."

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Este, es el puro reflejo de algunos de los actos inaugurales
a los que acostumbro asistir y en donde, a menudo,
se suele ver mucho más de lo que el autor ha pretendido mostrar.
(Cuando una exposición realmente me interesa, vuelvo otro día)
Después de unos días de ausencia,
he querido escribir este sencillo microrrelato
y mandaros un saludo. Un abrazo.