sábado, 30 de julio de 2011

"DE BOSQUES Y HOMBRES"

Excelente minidocumental acerca de la gran importancia y la conexión 
entre el bosque y el ser humano.


Vídeo oficial del Año Internacional de los Bosques, que se celebra en este 2011. 
Ha sido rodado por Yann Arthus-Bertrand, autor entre otros de la película "Home" 
y del documental "La Tierra desde el Cielo". 

martes, 26 de julio de 2011

LA LUZ

La entrega, la generosidad, el mirar por los demás...
es el único camino que puede seguir el ser humano.
Se empieza a ser persona cuando se comparte...

viernes, 15 de julio de 2011

AHORA NO SE...

 

Ahora mismo no sé si puedo acrecentar la esperanza;
no sé  si puedo mantenerme creyendo en todo o en nada.

He consultado oráculos, he contemplado milagros,
he cautivado sentidos con hábiles juegos de manos, he soñado con espejismos,
y he despertado de pesadillas en medio de muchos,
continuamente en medio de muchos,
sola.

Ahora, muda la rabia, quieto el miedo y vestida de indiferencia,
voy  destilando, con el alambique de los años y la experiencia,  los engaños heredados.

Y ahora, no sé...
No sé si con los sentidos abiertos, el gesto calmado y las palabras alerta,
puedo acrecentar la esperanza de ser:  lo que quiero ser.

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Hay días que el desencanto hace que me duela el alma,
es entonces cuando escribo “dolorida”.
(pero siempre con esperanza)

miércoles, 13 de julio de 2011

500 AÑOS DE RETRATOS FEMENINOS EN EL ARTE OCCIDENTAL


por Philip Scott Johnson
con la música de Johann Sebastian Bach
Suite nº 1 en Sol mayor para violonchelo solo

martes, 12 de julio de 2011

¿LA MAGIA DE LA FÍSICA O LA FÍSICA DE LA MAGIA?

Galileo dijo que la tierra no era plana y los marinos empezaron a perder el miedo a los bordes de sus cartas náuticas. Hoy los físicos que estudian la mecánica de las pequeñas partículas que forman nuestros cuerpos y nuestro redondo mundo nos dicen que somos "magia". ¿Cuándo le vamos a perder el miedo al borde de nuestra limitada Consciencia? (Vídeo apto para todos los públicos)

lunes, 11 de julio de 2011

CELOS

 
 
Genaro Sepúlveda estaba casi listo para la operación. Sabía que pronto vendrían a buscarlo, y empezó a inquietarse. Se puso, lentamente y sin ganas, un camisón azul que la enfermera le había dado; estaba convencido de que aquello era lo que debía hacer.
No hacía ni dos meses que entró, decidido, a la consulta del doctor Villaverde. La noche anterior había tomado una decisión y ya nadie podría sacarle esa obsesión de su cabeza.
- Doctor, quiero operarme.
- ¿Está seguro? Piense que no hay marcha atrás.
El doctor amablemente le explicó los pormenores de ese tipo de intervención, había riesgos y tenía que estar preparado para posibles consecuencias.
- Me enfrentaré a lo que sea, pero no puedo seguir así. He podido perdonar, pero no soy capaz de olvidar. Mi vida es un infierno.
Hacía un año que había descubierto que su esposa tenía un amante. Marga era una mujer sencilla, de aquellas que no llaman para nada la atención. Nadie podía imaginarse, viendo su aspecto de madre agobiada, que podría tener suficiente tiempo o ganas para cometer una infidelidad. Pero lo hizo. Se lió con el vendedor de coches del barrio, un hombre encorbatado de sonrisa seductora que conoció a la puerta de la guardería, una tarde de verano cuando fue a buscar a los gemelos. Él también estaba casado, pero eso no impidió que juntos vivieran aquella furtiva aventura, que precisamente terminó cuando Genaro los descubrió besándose a tres manzanas de su casa.
Ella suplicó el perdón a su marido. Le dijo que sólo había sido por una cuestión de sexo, que el vendedor la había hecho sentir deseable, y que él, Genaro, ya nunca le decía palabras bonitas. Marga sentía que Genaro sólo le hacía el amor por rutina, como para desahogarse de un mal día, y eso, más algún que otro detalle de desafección, la hizo caer en los brazos de un Casanova de poca monta.
Después de muchas semanas de reproches, de inmensos silencios y lágrimas furtivas, tras una temporada de desconfianzas, amabilidades forzadas e intentos de acercamiento, llegó el perdón. Genaro no podía soportar aquel ambiente en casa: la mujer que amaba le había sido infiel, sí, pero quizás él tenía parte de culpa. Los niños sabían que algo pasaba, y se pusieron de acuerdo para volver a hacerse pipí en la cama. El ambiente de la casa era frío y se respiraba inquietud y angustia. El mundo se derrumbaba, Genaro sintió que tenía que hacer algo, y decidió perdonar. La separación no era, en ningún caso, una opción que le pasara por la cabeza.
Marga, poco a poco, volvió a recuperar la confianza de Genaro. Él se volvió a enamorar, quizás porque ya no la sentía suya al cien por cien. Parecían unos adolescentes en sus primeras citas. Se llamaban durante el día, para hablar de amor y de sexo. Ella, sintiéndose renovadamente deseada, se volvió a cuidar más. Iba a la peluquería dos veces al mes, se compró ropa bonita, e incluso se puso a régimen. Él la sacaba a cenar mucho más a menudo, y habían retomado su antigua costumbre de ir al cine los sábados por la noche, dejando a los niños dormidos a cargo de una canguro. Saciados de deseo y desesperados por reencontrar sus almas y sus cuerpos, aprovechaban cualquier momento para tocarse, frotarse, acariciarse. Había momentos de calmada sensualidad, pero también de sexo desesperado, e irrefrenable, que debían contener para no cometer ninguna indiscreción ante los ojos, siempre curiosos, de los gemelos. Ellos, convencidos de que todo había vuelto a la normalidad, habían decidido que mojar la cama era una costumbre incómoda, lo que Genaro y Marga aplaudieron alegremente desde el primer día que encontraron secas las sábanas de los niños.
Un día, Genaro vio a Marga hablando con un hombre en la calle. Parecían divertidos y compartían algún tipo de conversación aparentemente intrascendente. Como si se tratara de un resorte interior, todas sus desconfianzas se dispararon. Los celos se apoderaron de su cordura, y allí mismo en plena calle, le pidió explicaciones. Marga, avergonzada, le presentó a su interlocutor: era un antiguo compañero de trabajo que acababa de encontrar, y que no tardó en desaparecer, cuando vio el rostro airado y desconfiado del marido de Marga.
Poco convencido de la inocencia de Marga, Genaro le pidió perdón, pero los celos seguían atormentándolo. Empezó a espiarla: la seguía furtivamente cuando iba al supermercado, le revolvía el bolso y el móvil. Ella, consciente de su sufrimiento, le explicaba siempre sus planes para evitar que él se imaginara lo que no era. Pero de poco sirvieron las buenas intenciones de Marga. Genaro adolecía día a día, sólo de pensar que su mujer pudiera tener de nuevo un amante.
La vida cotidiana se convirtió en un infierno. Cuando Marga se desnudaba, Genaro le olía la piel buscando fragancias ajenas. A escondidas revolvía su ropa interior, buscando inútilmente, entre los sujetadores, el rastro de otras manos, como si las huellas de un desconocido pudieran quedar estampadas en la ropa, al igual que lo harían en un cristal limpio.
Una noche, Genaro tuvo una pesadilla terrorífica: soñó que el vendedor de coches se acostaba con Marga, en su propia cama,  mientras él se hacía invisible y se quedaba paralizado, viendo como los dos amantes se entregaban mutuamente y maquinaban su asesinato. Despertó empapado de sudor y, con cuidado para no despertarla, se levantó angustiado para poder beber un poco de agua. Ya desvelado, decidió poner en marcha la tele durante un rato con el volumen en silencio, pero un anuncio publicitario con letras inmensas captó su total atención:

‘¿Su infancia fue un infierno?
¿Quiere olvidar su primer matrimonio?
¿No deja de recordar su estancia en la cárcel?
¡VENGA A LA CLÍNICA OUT OF MEMORY!
EN UNA SIMPLE OPERACIÓN QUIRÚRGICA,
Y EN MENOS DE 30 MINUTOS,
LE HAREMOS OLVIDAR LO QUE USTED QUIERA.'

¡Esa podría ser la solución! ¿Podrían hacerle olvidar la infidelidad de su mujer? No pudo pegar ojo en toda la noche pensando en aquel anuncio televisivo. ¡Era una idea fantástica! Aquella mañana, después de acompañar a los gemelos a la guardería, se dirigió, decidido, a la Clínica del doctor Villaverde.
Pasados dos meses después de aquella primera consulta, Genaro entró al quirófano. Había dejado bien claro que lo único que quería olvidar era aquella infidelidad. No podía vivir sabiendo que Marga le había traicionado, y que en cualquier momento podría volver hacerlo. Muerto el perro, muerta la rabia.
El equipo de cirujanos hizo un trabajo limpio y rápido. Habían hecho ya todos los escáneres necesarios para localizar la parte del cerebro que regulaba ese recuerdo. La extirpación que debían hacer era ínfima, casi molecular. En media hora, Genaro ya estaba en la habitación, recuperándose de la anestesia.
Marga se había opuesto a esa decisión. Ella pensaba que de su acción tan reprobable habían salido cosas buenas. Habían conseguido recuperar la pasión que los unió, además del romanticismo y la apetencia sexual de sus primeros meses de casados. Sólo bastaba que Genaro lograra vencer aquellos celos enfermizos, ahora ya infundados, y ya nada se interpondría jamás entre ellos. Pero al final, claudicó. No podía soportar la constante tortura de su marido ante la posibilidad de que cualquier hombre fuera su potencial rival. Convinieron en que nunca más hablarían de ese tema, y mucho
más ahora que para él ya solo sería un recuerdo olvidado.
Unas semanas después de la operación, las cosas habían vuelto a la normalidad. La confianza de Genaro en su mujer volvía a ser total y absoluta. El trabajo volvió a absorberlo, y volvieron a ser esclavos del quehacer diario, sin nuevas concesiones al romanticismo que habían recuperado recientemente.
Ella volvió a asumir su rol de madre abnegada, atareada con el trabajo que le daban los gemelos. Llegaban tan cansados, que apenas hacían el amor. Ella dejó de ir frecuentemente a la peluquería y apenas nunca encontraban el momento para ir al cine. De nuevo la rutina volvió a comérselos.
Un sábado, Genaro quiso darle una sorpresa a Marga. Dejaron a los gemelos a cargo de una buena vecina, y le dijo: mi amor, últimamente sólo trabajamos, y creo que ya es hora de que nos demos un capricho. Marga, con los ojos que le salían de las órbitas, contempló como su marido la arrastraba hacia el interior del concesionario de coches del barrio...

LISA GERRARD

 

Esta gran cantante -contraalto- y compositora nace  en Melbourne, Australia el 12 de Abril de 1961.  Lisa se cría en el barrio multi-étnico East Prahan, en donde se enriquece con culturas griega, irlandesa, turca, arábica e italiana.

Serenamente: mira, escucha... e “inspírate”
Imagenes del fotógrafo Gregory Colbert 

Su carrera musical emerge en 1980  cuando junto a su compatriota Brendam Perry crean "Dead Can Dance".  lanzaron 9 álbumes desde 1984-95 y posiblemente hayan sido la banda mas creativa del planeta, tanto así que los intentos de encasillarla dentro de algún género musical ha sido totalmente infructuosos. ¿Por qué?  bueno  porque han compuesto temas con toques que se deslizan entre lo Gótico, Baladas Folk, cantos medievales, celta...  
Llega el fin del grupo y en 1995  lanza su primer disco como solista denominado "The Mirror Pool"  en el cual se acompaño de la Orquesta Filarmónica de Victoria y nuevamente  se hace imposible adjudicarle  un género musical. 

"Duality"
"Duality", es el segundo disco  de Lisa Gerrard acompañada del percusionista Pieter Bourke. Este proyecto es un experimento musical en el que se fusionan varios estilos musicales buscando probar la idea de una relación entre ellos. Es así que en el disco es posible apreciar una fusión entre estilos como el  barroco, medio orientales, africanos (tambores), celta, litúrgicos, etc. Por eso este disco resulta ser único, totalmente sorprendente y hermoso.

Luego de otras ediciones de discos actualmente Lisa Gerrard se ha convertido en una de las voces más cotizadas por bandas sonoras. Ha sido nominada varias veces al  Oscar y a los Globos de Oro  y 4 veces internacionalmente  premiada por Whale Rider.
Entre sus participaciones mas destacadas en películas  y documentales se encuentran El Gladiador, de los Ejecutivos, Ichi,  Whale Rider, La Caída del Halcón Negro, El Niño de la Luna, El Rey Arturo, A Thousand Roads, Cenizas y Nieve y Balibo, entre otras.

ICHI de Fumihiko Sori (Japon 2008)

EL FUEGO DE LA VENGANZA (Man on fire) de Tony Scott (2004)

GLADIATOR de Ridley Scott (2000)

LA PASIÓN DE CRISTO de Mel Gibson  (2004)

viernes, 8 de julio de 2011

EL CUERPO DE LAS MUJERES

MUJER, PÁJARO Y ESTRELLA (1942) 
Surrealismo abstracto de Miró
“El Cuerpo de las Mujeres” es un documental italiano sobre el uso del cuerpo de la mujer en la televisión. Se basa en la constatación de que las mujeres, las mujeres reales, están desapareciendo de la televisión y que son reemplazadas por una representación grotesca, vulgar y humillante. La pérdida me parece enorme: la cancelación de la identidad de las mujeres ocurre bajo la mirada de todos, pero sin que haya una reacción adecuada, ni por parte de las propias mujeres. A partir de aquí, el documental partió de la idea de seleccionar las imágenes televisivas que tuvieran en común la utilización manipuladora del cuerpo de las mujeres para mostrar lo que está pasando no sólo a quien nunca ve la televisión, sino a quien la ve, pero “no ve”. Este trabajo pone en tela de juicio la anulación de, además  de "cabezas pensantes", a "rostros adultos" en televisión, el uso de la cirugía estética para borrar toda huella del paso del tiempo y las consecuencias sociales de esta dinámica.

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jueves, 7 de julio de 2011

SU SECRETO, ES NO DAR UNA BATALLA POR PERDIDA

 
  
Hoy dedico mi entrada a NallA ZenitraM  con uno de sus poemas.

SU SECRETO ES NO DAR UNA BATALLA POR PERDIDA


Su secreto es no dar una batalla por perdida
Usan como arma el intelecto de las palabras
Que cohesionan Razones en la lucha

Saben que el fulgor de los ideales
Cicatriza las heridas

La desigualdad hizo que gritaran
Lo que ante el tiempo permanece imborrable
Aunque la misión de los otros sea crear olvido

Paz, cantan, y el eco de las bombas
Marca el compás de su alegría
-Esa alegría que no se marchita-

Se tatúan Valor en las entrañas
Para camuflar el dolor de cada golpe recibido
En forma de mordisco, por los perros guardianes
De la riqueza creada para ser robada

Libertad es el nombre del barco
Al que los otros intentan hundir con metrallas
Mientras avanza camino al silencio
Sobre un océano de rejas y calabozos

La sangre derramada sobre el pavimento del confort
Es el único testigo
De que aquí y allí un Espíritu de mil espíritus
Lucha sin temor
Por mantener en la vigilia encendido el fuego
Rebelde que aviva los sueños
De Justicia.

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Cada uno de tus versos es una afirmación vital, un trabajo de reflexión, un ejercicio de optimismo ante la adversidad, una perla de este gran y magnífico collar reivindicativo. 

Aunque a veces solemos tener la terrible memoria de los vencidos pegada como una losa que no nos deja respirar, hay que plasmar versos que abran una brecha de luz de cara al deseo o a  lo imaginable, lo deseable, y este atisbo nos hace sentir un aliento fresco de aire, que como tus palabras, nos ayudan a caminar por el pesado sendero de una tierra sometida y nunca comprendida.

LA HORMONA DEL AFECTO

 

Seguía apoyado en la misma pared de cada día. Juntos compartían muchas horas confiando en los designios de la suerte. Con la cabeza gacha y los hombros encogidos, pedía  que le echaran algunas monedas.
Mientras contemplaba, día tras día, los pies de los transeúntes, repasaba el colosal espectáculo lamentable de su vida.
 
Hijo de una familia humilde, que había subsistido prácticamente de la picaresca en el barrio. Del padre nadie conocía su oficio. Aún hoy, no entiende cómo consiguió que ella se casara con él. Pero harta de soportar infidelidades, mentiras e irresponsabilidades familiares, esta le pidió el divorcio a los  20 años de matrimonio. El hijo le dejó el mismo día que su mujer. La hija convivió con él sin poderlo considerar como un referente paterno y asumiendo la logística de la casa. Después de que la joven se independizara,  y tras pasar unos meses sin pagar el alquiler del piso, se mudó a otro apartamento más pequeño. Cuando de nuevo volvió a tener  deudas de alquiler, se instaló en el piso de Isabel, hasta que ella se cansó. Después pasó a ser okupa en el piso de  Marga donde se repitió la misma historia. Las relaciones con las mujeres le duraban tan poco tiempo como los trabajos de economía sumergida con el que iba trampeando. La verdad es que nunca le había gustado eso de quedar supeditado a un horario laboral, no encajaba con la vida bohemia que deseaba. Se instaló en casa de su madre donde pudo vivir de su pensión sin trabajar. No se interesó nunca en cuidarla y la pobre mujer murió a los dos años.
El hermano mayor, propietario del piso y con problemas económicos, decidió que era el momento de venderlo. Fue entonces cuando decidió irse a vivir a casa de un viejo amigo de "juergas" nocturnas, que lo acogió con la promesa de que sería por poco tiempo. Pero a los seis meses, lo echó de su casa como hacen en las películas: le dejó en el rellano de la escalera la maleta, el portátil y la cama plegable.
Las ganas de disfrutar de la vida y el poco juicio lo habían arrastrado a la penuria. No se sentía orgulloso de sí mismo, ni como hermano, ni como esposo, ni como trabajador, y mucho menos como padre... Era un juez implacable de su propia existencia y se consideraba culpable. La indigencia era la condena que le tocaba pagar.
Vivía en una habitación de alquiler, sin agua corriente, con el portátil como compañero. Conseguía conectarse mediante la conexión WI-FI de algún vecino y mantenía sus relaciones sociales habituales con el correo electrónico y el Facebook. A nadie le contaba en qué situaciones malvivía. A Todos les hacía creer que vivía en casa de una nueva amiga que había conocido de otra ciudad  y, virtualmente, aparentaba ser feliz. Bromeaba con los hermanos, los hijos y los pocos amigos que le quedaban. Este era el único contacto afectivo que mantenía con los seres humanos.
 
Seguía apoyado en la misma pared de cada día. Juntos compartían muchas horas confiando en los designios de la suerte. Con la cabeza gacha y los hombros encogidos, pedía  que le echaran algunas monedas.
Mientras contempla los pies de los transeúntes, piensa en la noticia que descubrió anoche en la red: "usar el Facebook libera oxitocina, que es la misma hormona que libera el cuerpo cuando damos un abrazo o un beso". Ahora tiene la esperanza de que, mientras se pueda conectar con el ordenador y mantener la farsa, no caerá en la locura.

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¡Que difícil debe ser escribir una novela! Pero, a la vez, interesante y divertido
Admiro a todos aquellos que se atreven con los dos elementos requeridos
para escribir una buena historia: talento y decisión.
Aunque también creo imprescindible:
no perder el impulso, ser creativo para incluir muchos detalles
y tener una muy buena, y ordenada, línea argumental.
Por ahora  solo me es posible minimizar mis historias en forma de microrelatos.
Seguiré practicando ;)
Besos

viernes, 1 de julio de 2011

CAMBALACHE

Cambalache es una tienda donde se puede comprar todo tipo de objetos usados y antiguos.
Se le llama también ‘cambalache’ al trueque de objetos de poco valor, a veces con intención de engañar.
 
En 1935, Enrique Santos Discépolo, escribió este tango que tituló “Cambalache”. Dentro de la información que una tiene, siempre limitada, y siempre muy particular, “Cambalache” es una de las mejores canciones que mejor describe este siglo XX: difícil, complicado, marrullero... y que, queramos o no, nos toca transitar todos juntos.
Este es uno de los tangos que se mantiene vigente a través del tiempo y así seguirá por los siglos de los siglos, Amen .
Este tango es interpretado por Roberto Goyeneche
en compañía de Astor Piazzolla y su Quinteto
 

  CAMBALACHE

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...
¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...