domingo, 27 de noviembre de 2011

MIKE TOMPKINS


Mike Tompkins, canadiense, de 24 años, ha saltado a la fama con notoriedad usando su talento creando música a cappella, utilizando únicamente su voz. 




Adele - Rolling In The Deep - A Cappella Cover - Mike Tompkins -


jueves, 24 de noviembre de 2011

HUELLAS INDELEBLES



En la soledad
de mi paraíso prohibido,
los juguetes
rebosantes de recuerdos,
cantan
en victoria sobre el tiempo,
mi estampa idílica del pasado
con el encanto
de una sabiduría ancestral.


Son
huellas indelebles de la infancia,
paisajes
de figuras irreales,
armonía
de colores en movimiento,
cúmulos
de sensaciones renovadas,
chasquido y triunfo
de luces en las tinieblas.


Y en el plácido fin
de un sueño en el alba,
danzan al son majestuoso
de un canto irreverente.

lunes, 7 de noviembre de 2011

DESPEDIDA


Apoyada a los pies de la cama, contemplaba, con ojos hundidos, los últimos minutos de vida de su esposo moribundo.
Tumbado, con respiraciones afónicas de larga cadencia, él intentaba abrir los ojos sin poder conseguirlo.
Ella,  se levantó para cerrar aquellas cortinas viejas y llenas de zurcidos, pero limpias y planchadas, como no podía ser de otra manera en aquella casa. Antes de cerrarlas, se dio cuenta de la huella de un dedo marcado en el cristal, y se apresuró a limpiarla. ¡Qué tontería!, pensó.
El sol empezaba a esconderse, y poco a poco la habitación quedó en penumbra. Él, con los ojos entreabiertos, abrió y cerró la boca ligeramente, pidiendo silenciosamente un trago de agua. Con rapidez, ella le acercó el vaso a los labios. Miró a su esposo, y su semblante le recordó el gesto que, frío y distante, mostró cuando el medico le comunicó su grave dolencia. Como siempre, incluso ante la muerte. Su propia muerte.
Llegó el momento, y María, habiendo reunido ya la fuerza suficiente para confesarle a su marido, se puso las manos en el vientre, estéril y seco por designios de la naturaleza, y se acercó a la cama. Se sentó junto a él y bajó la cabeza, sumisamente, hacia su mejilla derecha. Apenas lo rozó, y cuando él estaba a punto de exhalar su último suspiro, pudo sentir como ella le decía: "Te detesto, monstruo. Marcha de una vez, y déjame vivir en paz”.