Ahora mismo no sé si puedo acrecentar la esperanza;
no sé si puedo mantenerme creyendo en todo o en nada.
He consultado oráculos, he contemplado milagros,
he cautivado sentidos con hábiles juegos de manos, he soñado con espejismos,
y he despertado de pesadillas en medio de muchos,
continuamente en medio de muchos,
sola.
Ahora, muda la rabia, quieto el miedo y vestida de indiferencia,
Ahora, muda la rabia, quieto el miedo y vestida de indiferencia,
voy destilando, con el alambique de los años y la experiencia, los engaños heredados.
Y ahora, no sé...
No sé si con los sentidos abiertos, el gesto calmado y las palabras alerta,
puedo acrecentar la esperanza de ser: lo que quiero ser.
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Hay días que el desencanto hace que me duela el alma,
es entonces cuando escribo “dolorida”.
(pero siempre con esperanza)
4 comentarios:
Muy acertada la foto de la niña... buena alegoría de la eterna juventud, el eterno querer y desear, la eterna esperanza, que duerme, o descansa, o acecha dentro de uno mismo, aturdida por no saber hacia dónde tiene que ir. Se supone que la experiencia debe enseñarnos... pero ¿lo hace? ¿qué es lo que de verdad aprendemos?
Interesantes reflexiones en tus versos. Que no mueran.
Un beso.
¿Sirve de algo la experiencia?
Bueno, planteada tan radicalmente la pregunta parece tener sólo una respuesta: obvio que sí. Pero la “provocación” puede ser un empuje a la reflexión.
El escritor irlandés George Bernard Shaw dice: “Aprendemos de la experiencia que los hombres nunca aprenden nada de la experiencia.”
Curiosamente el termino ‘experiencia’ es usado como sinónimo de experimento en los conceptos científicos.
Gracias por pasarte por aquí Allan. Un abrazo.
Encantado de pasarme por aquí. Tu blog transmite una energía diferente, si es que se puede transmitir digitalmente... quizá me esté volviendo un místico jeje.
Un abrazo.
Jejeje Allan, pues yo no me siento muy mística, creo más en las energías cósmicas que en las divinas, me considero más contemplativa; sencillamente me siento muy sensible a la realidad (verdad) vital.
Mi contemplación se deriva en: estética o artística, por ejemplo una espléndida puesta de sol o una magnífica obra de arte, y filosófica o intelectual en donde lo que se intenta es “contemplar” la verdad. Tomás de Aquino dijo: «La contemplación pertenece a la simple intuición de la verdad (simplex intuitus veritatis)»
Friedrich Nietzsche en "Ecce homo" dice: “El silencio en que caemos ante lo bello es un profundo esperar, un querer oír las más finas y lejanas tonalidades; nos conducimos como una persona que fuera todo oídos y ojos; la belleza tiene algo que decirnos, por eso guardamos silencio y no pensamos en lo que en otra ocasión pensaríamos.
Por consiguiente, nuestro silencio, nuestra expectación, nuestra paciencia, es una preparación y nada más. Esto es lo que sucede en toda "contemplación".
Para mi la Naturaleza es el “mecanismo” perfecto en donde se destila la esencia de sabiduría vital; me es muy fácil emocionarme y apasionarme con ella. Pienso que la sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo NO esencial.
Aunque Gabriel García Márquez diga que "La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada."
Me agrada que te gusten mis aportaciones en el blog, solo intento mostrar lo que mas siento y lo que más me gusta para compartirlo.
Un abrazo.
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