viernes, 1 de julio de 2011

CAMBALACHE

Cambalache es una tienda donde se puede comprar todo tipo de objetos usados y antiguos.
Se le llama también ‘cambalache’ al trueque de objetos de poco valor, a veces con intención de engañar.
 
En 1935, Enrique Santos Discépolo, escribió este tango que tituló “Cambalache”. Dentro de la información que una tiene, siempre limitada, y siempre muy particular, “Cambalache” es una de las mejores canciones que mejor describe este siglo XX: difícil, complicado, marrullero... y que, queramos o no, nos toca transitar todos juntos.
Este es uno de los tangos que se mantiene vigente a través del tiempo y así seguirá por los siglos de los siglos, Amen .
Este tango es interpretado por Roberto Goyeneche
en compañía de Astor Piazzolla y su Quinteto
 

  CAMBALACHE

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...
¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

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