De pieles ausentes rellenamos poemas
y cantos silentes en noches de luna llena.
Breve desconcierto, al límite de la pena,
un llanto insistente por una vida ajena.
Tiras de hielo glaciar se precipitan
indiferentes al frío muro que agoniza
empujado por el viento de una atmósfera imprevista.

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