Como en un sueño, mis recuerdos se cuelan por entre las rendijas de la memoria y dejan espacio a otras remembranzas intensas, chispas de instantes concretos y palabras tiernas que se hundieron hasta donde preservo los tesoros más valiosos.
Eras mi refugio, mi deseada calma; aquel amigo que barría mis incertidumbres y mis contradicciones, y que calmaba mis arrebatos. Y me enamoré de aquello que compartíamos y que era nuestro; de aquellas vibraciones que formaban una tierna sinfonía harmoniosa, ahora añorada.
Eras mi refugio, mi deseada calma; aquel amigo que barría mis incertidumbres y mis contradicciones, y que calmaba mis arrebatos. Y me enamoré de aquello que compartíamos y que era nuestro; de aquellas vibraciones que formaban una tierna sinfonía harmoniosa, ahora añorada.
Hoy, los silencios se alzan como muros inalcanzables que ni siquiera nos permiten tocar con los dedos la sombra de lo que fue. Y la tristeza me invade cuando me doy cuenta que ni siquiera el cariño fue capaz de desgarrarnos los miedos y que, decepcionado y cansado, permitiera que nos columpiásemos cerca del abismo, sin presagiar la desgraciada caída al fondo del precipicio.
2 comentarios:
Publicar un comentario