Siempre está ahí,
siempre lo espera.
Tras los cristales,
muda, quieta,
lanza el vaho
de un ahogado grito
de soledad,
y escribe palabras
sin sentido.
Fantasma inerte
de un ser perdido.
Pupilas dilatadas.
Semejante estático.
Pensamiento translúcido.
Y siempre está ahí,
siempre lo espera.
Dicen, que nunca duerme.
Impasible en su locura,
detrás de los cristales,
espera aquel amante
que sólo vive en su mente.
siempre lo espera.
Tras los cristales,
muda, quieta,
lanza el vaho
de un ahogado grito
de soledad,
y escribe palabras
sin sentido.
Fantasma inerte
de un ser perdido.
Pupilas dilatadas.
Semejante estático.
Pensamiento translúcido.
Y siempre está ahí,
siempre lo espera.
Dicen, que nunca duerme.
Impasible en su locura,
detrás de los cristales,
espera aquel amante
que sólo vive en su mente.
1 comentario:
Ese amante idealizado es a veces el que con más fuerza se aferra a nuestro deseo. Tal vez algún día llegue... y sólo por esa esperanza, la espera tras los cristales del tiempo puede valer la pena.
Bonito poema ;)
Un Abrazo.
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