No desesperanzada,
ni entre las sombras retraída,
de soledades y congojas
que los subyugados inviernos
a mi entorno tejieron,
sino que dispuesta a los signos
que los nuevos tiempos me aportan,
abierta a las auroras
y al gusto por los caminos,
de la tierra y de la vida,
aunque a veces bastos y arduos a la vez;
en donde no escasea la pasión,
ni se detiene el florecimiento
de las más leales magnolias;
y se adentran, más hondas cada día,
las raíces de mi esperanza.
de soledades y congojas
que los subyugados inviernos
a mi entorno tejieron,
sino que dispuesta a los signos
que los nuevos tiempos me aportan,
abierta a las auroras
y al gusto por los caminos,
de la tierra y de la vida,
aunque a veces bastos y arduos a la vez;
en donde no escasea la pasión,
ni se detiene el florecimiento
de las más leales magnolias;
y se adentran, más hondas cada día,
las raíces de mi esperanza.
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