miércoles, 16 de marzo de 2011

RISOTERAPEUTAS QUITAPENAS

 

En el siglo XVIII, con la primera revolución industrial, aparecieron las fábricas, los horarios laborales imposibles, el consumismo y, entre otros importantes avances de la humanidad, las depresiones. Los médicos de la época, ajenos a la futura invención del psicoanálisis y los antidepresivos, tuvieron que recurrir a un remedio natural e infalible para paliar tanta infelicidad: LA RISA. Los teatros de comedia se llenaron de pacientes que, aún teniéndolo todo, se sentían infelices y los actores, de alguna manera, se convirtieron en terapeutas emocionales. Después de 30 años de profesión, los actores del TRICICLE: Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans se han dado cuenta de que son RISOTERAPEUTAS QUITAPENAS; de modo que se plantean actuar con batas blancas y no descartan que en un futuro no muy lejano, sus servicios se incluyan en la Seguridad Social porque, como decía ERASMO DE ROTTERDAM, reírse de todo es propio de tontos, pero no reírse nada lo es de estúpidos.

En 1979, los conocí en EL LLANTIOL -un café teatro que se nutre de la ebullición escénica de Barcelona-,  cuando empiezan a poner a prueba sobre el escenario todo lo estudiado en el Institut del Teatre y donde intuitivamente aprenden a provocar, por la necesidad de llamar la atención a un público que tiende a distraerse, una risa continua que engancha a los espectadores.
Pero es en 1982 que, de carambola, les proponen ocupar la SALA VILLARROEL durante cuatro días. En una semana juntan los mejores sketchs que tienen, crean el personaje de un presentador que hace de hilo conductor y ponen en pie MANICOMIC que a finales de año supondría su primer éxito y los primeros carteles de NO HAY LOCALIDADES. 

Así empezó el TRICICLE. Joan, Paco y Carles, doctores del humor, tal y como se denominan ellos mismos, venden risoterapia para que la gente se 'divierta' y 'olvide' sus problemas durante las horas que dura su espectáculo. Su única finalidad ha sido siempre, en letras mayúsculas, HACER REÍR, una actividad siempre menospreciada que, sin embargo, no tiene precio. El éxito de TRICICLE es que convierte a los espectadores en niños; a los que quieren volver a serlo ¡claro! que hay gente muy rara ;)

Hoy, después de estar unos días ausente y de recibir uno de los guiños que mi amigo Juli LLuis acostumbra a enviarme diariamente, he decidido dedicar esta entrada al TRICICLE y hacerle un homenaje al humor. Ahí os dejo este sketch para que os echéis una risas durante un rato. Un abrazo.

 Sala de espera (1ª parte)


Sala de espera (2ª parte)


1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno ese sketch. Nunca he sido un gran seguidor de Tricicle, pero curiosamente hace un par de semanas un amigo me los recomendó y estuve viendo algunos videos, me reí bastante más de lo que esperaba, la verdad.
Sobre las cualidades "terapéuticas" de la risa poco se puede agregar, no creo que haya nadie que no sepa apreciarlas y valorarlas...
Un abrazo y a seguir riendo!